La química del petróleo nos ha dado grandes productos cuotidianos: muñecos chinos de plástico duro, sabrosos clítoris de gominola, brillantes blísteres para las memory cards de la play 1, coloridas prendas del prêt-à-porter, increíbles instrumentos de sadomaso y en general un amplio compendio de mierda que suelta un horrible humo negro al quemarse. Sin embargo, hoy me quiero centrar en uno de estos tantos elementos que nos hace la vida más fácil: los fijadores capilares.
Si hoy en día no utilizas, probablemente eres demasiado pobre como para comprar uno, demasiado honrado como para robarlo o (el peor de los casos) demasiado poco estiloso como para saber aplicártelo. Por mi experiencia a través del tiempo, he tenido que vérmelas con varias de estas panaceas de la belleza. Las ordenaré por poder unificador:
· Laca: También utilizado como ambientador en muchas peluquerías, es el gran favorito de abuelas, madres en pos de la ansiada menopausia y gente con flequillo por su fijación precaria y débil, esperando a la mínima ventolada para joderte todo el peinado. Es por esto que si se desea un resultado resistente, se ha de estar pulverizando (o como reza el envase, atomizando) hasta que ya no puedas aguantar más sin respirar y al tocarte el pelo lo notes mojado. Felicidades, ya hueles como la Tía Adelaidín.
· Espuma: Nunca entendí el propósito real de este compuesto, ni tampoco sé en cuál de los tres estados de la materia clasificarlo. Por lo que tengo entendido, sirve para tener el pelo rizado, acartonado y con eso tan horrible que llaman "efecto mojado" durante tus noches en los aparcamientos de las discotecas más garrulas de la periferia industrial de tu ciudad. Indispensable en el neceser de toda hermana pequeña que se precie.
· Gomina: El universal, sin lugar a dudas. Utilizado por una amplio espectro de clases sociales: desde el ejecutivo que luce el cuero cabelludo a través de su pelopincho, pasando por los adolescentes, para los cuales su peinado es una máxima expresión de su dramatis persona ya sean crestas, horribles faisanes, etcétera, hasta llegar al probe gitano que ameniza la cabellera de su nuca con unos pocos rizos garrulos. Son de destacar y agradecer esos refrescantes pegotes que se adhieren como lapas a nuestra cabeza.
· Cera: Usada sólo por personas que no pueden pagar hormigón para sus cabezas, es una pasta dura que requiere de presión solo para ser extraída de su nicho. Al frotarte las manos para repartirla entre las palmas, notas como si toda tu vida hubieras estado pagando de más por el pegamento Imedio (otra marca apta es Kores) y te santiguas antes de echarte eso a la cabellera. Brutal, fija todo de un modo que ni los mejores ingenieros estructurales como Scofield podrían siquiera imaginar. Eso si, luego vas a tener mierda en la cabeza para rato.
Y recordad no echaros mucho, que os quedaréis calvos.
un abrazu.
etiquetas: alegría, oscarconsejos, vida
6 Comments:
exactamente igual.
pd: q raro q no hayas hablado del meado de punk, combinacion de almenos 2 de las cosas de tu lista, con cerbeza, clara de huevo, miel y orines del usuario xDDDDD
AJJAjAJjAJAJjAJjAJjjAJjaja
¡Como me he reído!
Brutal redacción, felicidades.